Bolivia atraviesa una crisis energética marcada por la escasez de diésel y gasolina, y por los altos costos de la energía. Para las pequeñas y medianas empresas (pymes) rurales de base familiar, que desempeñan un rol central en la producción de alimentos y en la sostenibilidad de los medios de vida rurales, esta situación incrementa costos operativos, afecta la continuidad productiva y limita la competitividad, especialmente en territorios con acceso energético limitado.
En este contexto, los Sistemas de Energía Renovable Descentralizada (DRES) representan una alternativa para mejorar la seguridad energética y fortalecer los procesos productivos en el ámbito rural. Sin embargo, su potencial inclusivo depende de cómo se distribuyen los beneficios asociados a su instalación y uso, particularmente desde una perspectiva de género.
Este informe analiza cinco casos piloto de intervención e investigación abordados por el proyecto GENERIS en actividades de piscicultura y procesamiento de frutos amazónicos y tropicales en Pando, Cochabamba y Santa Cruz. Los resultados muestran ahorros energéticos significativos, mejoras productivas y nuevas oportunidades para la participación de las mujeres en el uso cotidiano de los sistemas. Al mismo tiempo, se identifican barreras vinculadas a la organización del trabajo, el acceso al conocimiento técnico, la toma de decisiones y la confianza en los proyectos que condicionan el alcance de estos beneficios y plantean desafíos para el escalamiento futuro.
La experiencia observada en los casos analizados muestra impactos claros. En los emprendimientos piscícolas, la energía solar permitió garantizar la oxigenación continua de las pozas, reduciendo pérdidas y mejorando los tiempos de crecimiento. En el procesamiento de frutos amazónicos, la disponibilidad de energía más estable permitió mantener refrigeradores encendidos de forma continua, evitar pérdidas y reducir aproximadamente un 30% de las facturas eléctricas. La disminución de la dependencia de combustibles fósiles no solo redujo costos, sino que también aportó mayor previsibilidad a los ingresos.
Desde la perspectiva de las mujeres entrevistadas, estos cambios redujeron la incertidumbre asociada a posibles pérdidas productivas y generaron mayor estabilidad económica. En algunos casos, los ahorros se destinaron a cubrir gastos básicos; en otros, se reinvirtieron en mejoras productivas o en iniciativas incipientes de diversificación en la producción.
Uno de los cambios más valorados fue la reducción del tiempo y el esfuerzo dedicados a la compra de gasolina. Este “tiempo liberado” alivió la carga cotidiana, especialmente para las mujeres, quienes solían asumir gran parte de estas gestiones. Sin embargo, el estudio muestra que el tiempo ahorrado no se tradujo en una redistribución del trabajo doméstico y de cuidados. En muchos casos, simplemente se absorbió en otras tareas domésticas o productivas.
La mejora en la disponibilidad de energía también impactó en el bienestar del hogar: mayor acceso a iluminación nocturna, refrigeración constante, uso de ventiladores y, en algunos casos, conectividad a internet. Estos cambios ampliaron oportunidades educativas y contribuyeron a reducir brechas digitales en contextos rurales.
La instalación de DRES abrió oportunidades para que mujeres y jóvenes participaran más activamente en tareas cotidianas como encender, monitorear o limpiar los sistemas. No obstante, persisten brechas en el acceso al conocimiento especializado.
Las capacitaciones tienden a concentrarse en varones y se realizan mayormente en español, aun cuando en algunos territorios existe población hablante de lenguas originarias. Esto, como se observó en algunos casos, pudo haber incidido en una participación más limitada de las mujeres en los procesos de capacitación y en su acceso al conocimiento técnico.
Así, mientras la participación operativa femenina aumentó, las decisiones estratégicas sobre ajustes técnicos, ampliaciones o contacto con instaladores continuaron mayormente en manos de los varones. La brecha entre uso cotidiano y control decisional sigue siendo un desafío.
El estudio identifica dos factores centrales para la sostenibilidad de los DRES: la construcción de confianza y el acceso a financiamiento.
La aceptación inicial de los sistemas estuvo atravesada por dudas y experiencias previas fallidas con otros proyectos. En contextos donde el conocimiento técnico es limitado, la confianza en las instituciones y en quienes implementan los proyectos resulta determinante.
En cuanto al financiamiento, las mujeres enfrentan barreras estructurales. Aunque la inclusión financiera ha crecido en Bolivia, el país mantiene una de las brechas más altas de la región: solo el 11% de las mujeres está adecuadamente incluida en el sistema financiero formal. Esto limita sus posibilidades de acceder a créditos productivos e invertir en equipamiento energético.
Los testimonios recogidos muestran diferencias concretas en la aprobación de créditos entre hombres y mujeres, incluso cuando ambas partes realizan actividades productivas similares. Estas barreras condicionan el alcance de los beneficios de la transición energética.
Los Sistemas de Energía Renovable Descentralizada demostraron ser una herramienta eficaz para reducir vulnerabilidades energéticas, mejorar la continuidad productiva y elevar la calidad de vida en pymes y hogares rurales bolivianas.
Sin embargo, su potencial transformador no depende únicamente de su desempeño técnico. Para maximizar su impacto inclusivo, es necesario integrar explícitamente una perspectiva de género en las capacitaciones, en los mecanismos de financiamiento y en las estrategias de acompañamiento técnico.
La transición energética rural no es solo un proceso tecnológico. Es también un proceso social. Y su éxito dependerá de que las soluciones energéticas avancen de la mano de transformaciones en las dinámicas de género que estructuran la producción y la vida cotidiana en los territorios.
Conoce más sobre los beneficios, oportunidades y desafíos para las mujeres en los casos de estudio en Bolivia descargando nuestro informe.
Diseñando una estrategia integral para la incorporación de los Sistemas de Energía Renovable Descentralizados e Inclusivos (SIERDIS) en Bolivia
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